lunes, 10 de septiembre de 2012

Desencuentros de Jimmy Liao

Entre estas páginas Jimmy Liao cuenta una historia de dos personas que podríamos ser cualquiera de nosotros. 

Hay una protagonista que sale siempre hacia la izquierda y hay un protagonista que sale siempre hacia la derecha. Dos personas en la ciudad, inmersos en sus rutinas y exploradores de sus soledades en la inmensidad misma, rodeados de gente pero no, rodeados de objetos pero sin sensación alguna de plenitud.

“Pero en la vida se producen siempre felices coincidencias, y dos líneas paralelas pueden llegar a cruzarse algún día”, nos dice el autor abriendo así una segunda sub-historia que se da cuando esas dos personas, a las que vemos en imponentes ilustraciones como viven su día a día, finalmente se chocan y logran verse, sentirse, y al igual que dos palitos de madera que se rozan para hacer fuego ya no vuelven a ser los mismos aunque sus días sigan siendo lo que eran. Sobre todo porque "la vida siempre da sorpresas y el hilo de la cometa que sostenemos se puede romper".




No importa esa rotura, una vez que los dos palitos juntos logran hacer fuego ya no quieren ser simplemente palitos sueltos y ahí es que nace una tercera historia en este mismo libro en donde los protagonistas son esas mismas dos personas que andaban solos, luego juntos y ahora ni una cosa ni la otra porque ya se conocieron, y sí, podríamos seguir siendo cualquiera de nosotros.

 ¿Qué tan fácil es ver cuando está todo latiendo ahí frente a nuestras narices, todo sucediendo a un ritmo que parece fluir pero en realidad agobia? A veces sentimos que estamos en la dirección correcta, haciendo todo lo que debemos hacer, buscando lo que ya sabemos que es de tal o cual manera y sin embargo no logramos concretarlo. Pero ¿qué tanto control tenemos sobre esas certezas? ¿No será que buscamos tan líneal que en realidad estamos escapándonos? ¿Nos tomamos el tiempo para volver a mirar ya viendo diferente, sabiéndonos diferente? La primera frase del libro, de hecho, es una cita de Amor a primera vista de Wislawa Szymborska que hace referencia un poco a lo placentero que se vuelve cierta angustia en estos temas. La ciudad se vuelve más grande, más invasiva, más fría, más cruda en proporción a lo que vamos sintiendo, como si supiéramos que estamos "tan cerca, y al mismo tiempo, tan lejos" según lo que ella misma nos impone.

Lejos de ser un libro triste, propone a través de diferentes texturas encontrarle la otra cara a la moneda de las relaciones en los tiempos modernos (¿o en todos los tiempos? tampoco es cuestión de culpar por todas las complejidades del amor a la ciudad, al mercado, a las decisiones que tomamos, etc). Jimmy Liao hace una lectura intensa y profunda con textos sutiles e imágenes casi fotográficas colmadas de detalles y reflejos propios, logra con mucha ternura y sentimiento tocar algunas fibras que anhelan cierto despertar y salir, como diría la canción, "del agujero interior".



Desencuentros es un libro para tener, para regalar o para compartir. Valiosamente es un libro que no te deja solo y te hace escucharte mejor.

Conscientemente de ello en su tapa el libro resalta con negrita la palabra "encuentros" dentro del título Desencuentros, y ahí nace un guiño respecto a la cuarta historia dentro de la mismas sub-historias que nos aguardan agazapadas para un final que no se sabrá nunca del todo si es feliz o no, porque básica y sinceramente ¿existen los finales?.

Otros detalles hermosos: la tapa viene con el relieve de una ciudad, en la tapa de frente queda sumergida debajo de la ilustración, está el frente del edificio con sus ventanas presentado como un muro, y la contratapa a revela una callecita, unos árboles y más edificios. La historia está contada a modo de diario, en los extremos superiores de la página se lee una fecha y detalles climáticos, la subjetividad de cada uno dictará si solo hablamos del tiempo o de emociones, de como cada estado en realidad es un reflejo de cómo estamos. El color azul y sus matices son una constante, así como ese estilo tan Vincent van Gogh que Jimmy maneja tan exquisitamente cuando de noches o paisajes amplios se trata.

Por último hablar de Liao como compositor, no solo como un gran artista o escritor, sino por la integración de sus talentos y su arte a merced de una obra tan fuerte como esta.

Aquí se ve esa madurez y esa capacidad de dirigirse hacia todas las personas más allá de edades, sexo, nacionalidades, etc. A través de este libro cuenta, como pocos podrían lograrlo, ese halo de esperanza y agotamiento que todos tenemos en las búsquedas. Puede ser la búsqueda de un amor, de un compañero de aventuras, de un hogar, de una sensación, de un encontrar aquello que nos convenza de seguir creyendo y creando. Aunque en esa rutina que no para, porque el mundo no para, siempre terminemos dándonos cuenta que creer nos es tan natural como la naturalización de las miles de oportunidades o de milagros que se nos acercan y que atados a conveniencias que disfrazamos de creencias evitamos vivir pero en definitiva nos seguimos levantando...

El libro lo cerramos bajo unos rayos de luz que nos tira para que la sensación que nos abrió con esta obra, tal como deciden los protagonistas, marche hacía "algún lugar en donde brille el sol” y florezcan otros miles de pensamientos para que los paralelos, los cruces, los climas, los exploradores de sus soledades inmensas sean como esos palitos que ya saben que juntos hacen un fuego que en ciertos momentos será sagrado, inolvidable, irrepetible. Imperdible.






Reseña por Barb Pistoia 
 
Desencuentros, de Jimmy Liao. Bárbara Fiore. 2008